He tenido grafito y carboncillo entre mis dedos, trazando esbozos de caballos. Caballos libres, corriendo, relinchando, salvajes.
He sostenido lilas y geranios , frotando delicadamente sus petalos y hojas, las he olido, y trazo nubes, nuebes blancas y esponjosas sobre un cielo libre de grises y azul.
He respirado, ese aire añejo casi rancio del desanimo, de la ternura cambiante y tornasolada que enfunda la tristeza mas dulce del mundo.
He bañado mis ojos en mares de lagrimas con una sonrisa apenas apreciable pero intima y tierna, recordandote a mi lado.
Te quiero.
No sabes cuanto te extraño. No sabes lo que daria por olerte y abrazarte...
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